
Rally Dakar 2026: Los pilotos argentinos que buscarán brillar en Arabia Saudita
Cavigliasso defiende el título, Kevin Benavides debuta en autos, Yacopini llega como campeón de Bajas y Luciano Benavides encara el desafío tras su lesión.
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Argentina volverá a tener una presencia de peso en el Rally Dakar 2026, que se correrá del 3 al 17 de enero en Arabia Saudita, con largada y llegada en Yanbu y casi 9.000 kilómetros como apertura del Campeonato Mundial de Rally-Raid (W2RC). Esta vez, la delegación nacional combina campeones del mundo, debutantes de jerarquía y un representante de élite en motos que llega atravesado por la incertidumbre de su recuperación.
El nombre más resonante es el de Nicolás Cavigliasso, campeón del mundo Challenger y defensor del título logrado en 2025. Lo hará sobre el número 300, acompañado por Valentina Pertegarini, con quien construyó un entendimiento fino que se volvió determinante en su temporada consagratoria. Cavigliasso llega como referencia absoluta de la categoría y como uno de los candidatos a pelear la general entre los UTV de alto rendimiento.

Otro foco inevitable estará sobre Kevin Benavides, que dejará atrás definitivamente su etapa en motos —en la que fue campeón del Dakar en 2021 y 2023— para debutar sobre cuatro ruedas dentro de la Challenger, tripulando el número 347 junto al sanjuanino Lisandro Sisterna.
Su adaptación a la disciplina será uno de los atractivos deportivos de la edición, tanto por su capacidad técnica como por su madurez competitiva. Su presencia reconfigura el tablero argentino: por primera vez, los mejores de dos generaciones en motos y cuatriciclos compartirán categoría en autos ligeros.
Rally Dakar 2026 en Arabia Saudita: un recorrido equilibrado que no da respiro
En la cima de la pirámide automotriz del Dakar, el mendocino Juan Cruz Yacopini será el único argentino en Ultimate (T1+). Lo hará con el número 211 y con un logro que lo reposicionó a nivel internacional: la Copa Mundial FIA de Bajas. Esa regularidad, sostenida en terrenos muy distintos, lo puso entre los pilotos capaces de construir carreras largas sin perder consistencia. Yacopini llega decidido a pelear por un lugar entre los diez mejores, un objetivo alcanzable en un Dakar que premia la constancia más que el brillo ocasional.

El capítulo más delicado estará en motos. Luciano Benavides, único argentino en la clase RallyGP (la élite del Dakar), llegó con el número 77 y con un interrogante inevitable: la recuperación de la lesión sufrida en el Rally de Marruecos. El salteño completó la rehabilitación en los plazos previstos, pero afronta esta edición con la responsabilidad de demostrar que sigue listo para pelear en el nivel más alto.
Su función dentro del KTM Factory Team y su velocidad natural lo mantienen como uno de los nombres a seguir desde la primera etapa, aunque su prioridad será atravesar la primera semana sin comprometer físico ni ritmo.
El resto de la delegación suma experiencia y ambiciones diversas: Leonardo Cola y Santiago Rostan repetirán en Rally2 en busca de constancia; Augusto Sanz navegará a la neerlandesa Puck Klaassen; David Zille y Sebastián Cesana regresan con la solidez habitual; Fernando Acosta acompañará al español Oscar Ral; Pablo Copetti dará su primer paso en Challenger con el brasileño Ennio Bozano como navegante; Manuel Andújar volverá a la acción en SSV junto a Andrés Frini; y Jeremías González Ferioli competirá con el equipo oficial Can-Am.

Las categorías especiales también tendrán representación nacional. El cordobés Gastón Mattarucco navegará al colombiano Javier Vélez en el Dakar Classic, mientras Benjamín Pascual buscará defender el triunfo obtenido en Mission 1000 con una moto eléctrica, otro frente donde Argentina ya dejó marca.
La delegación albiceleste llega, así, con una mezcla singular de jerarquía, renovación y presencia en todas las categorías relevantes. Con un Dakar largo, técnico y sin respiros, los argentinos afrontarán una edición que puede consolidar carreras, abrir caminos nuevos y mantener vivo un protagonismo que el país sostiene desde hace más de tres décadas.





